Esta tarde he vivido una situación muy desagradable en la frutería Albatica. Estaba con mi madre y mi hija pequeña cuando el dueño, Álvaro, nos ha acusado en voz alta de no haber pagado unos productos que, por supuesto, ya estaban pagados y cuyo ticket llevábamos. En lugar de comprobarlo discretamente con su compañera —que le confirmó hasta tres veces que sí se habíamos pagado—, insistió delante de los clientes y nos expuso públicamente, generando un momento de tensión y vergüenza totalmente innecesario.
Le hice saber que ese no era el modo de tratar a los clientes, especialmente cuando no había ningún indicio real de que faltara el pago. Su única respuesta fue un escueto “Uy, lo siento”, justificándose con que hay gente que le roba.
Entiendo que pueda tener malas experiencias, pero eso no le da derecho a tratar con desconfianza a quien actúa con honestidad. Lamentablemente, tras esta experiencia, no volveremos.
Respuesta del propietario
Lamentamos sinceramente lo ocurrido. En ningún momento fue nuestra intención incomodar ni exponer a nadie. Fue un malentendido que se originó porque no vimos la primera compra y vimos más productos bajo el carrito más tarde. Una vez que lo aclaramos con nuestra compañera de caja, entendimos que todo estaba pagado y pedimos disculpas.
Vivimos a menudo situaciones de robo y eso nos obliga a estar atentos, pero entendemos que en este caso nos equivocamos.
Lamentamos que se haya llevado una mala impresión. Trabajamos cada día para ofrecer un trato respetuoso y cercano a quienes nos visitan.