Bárbara Del Valle Ibáñez
hace 1 año
Es verdaderamente lamentable tener que emitir una valoración tan desfavorable, pero considero imprescindible advertir a posibles clientes sobre las notorias carencias que padece este establecimiento en lo que respecta a la calidad del trato hacia su clientela. Los propietarios, cuya actitud denota una absoluta carencia de decoro y urbanidad, se conducen de manera impropia, recurriendo con frecuencia a expresiones vulgares y soeces que no solo resultan profundamente inapropiadas, sino que generan un ambiente intimidante y hostil. Es penoso presenciar cómo quienes deberían ser guardianes de la cortesía comercial, eligen actuar con una actitud que raya en la desfachatez, mostrando un desprecio absoluto por las más básicas normas de civismo. No resulta sorprendente, por ende, que este lugar experimente una merma constante en su clientela, pues es evidente que los consumidores prefieren recorrer mayores distancias para acceder a establecimientos en los que se valore su dignidad como clientes y personas. La comparación con otros supermercados, incluso aquellos más alejados, no hace sino poner de manifiesto la absoluta deficiencia de este comercio en lo que a trato respetuoso y profesional se refiere. En conclusión, este supermercado constituye un ejemplo de cómo la ausencia de educación, refinamiento y consideración hacia el prójimo puede condenar un negocio al ostracismo. Recomiendo fervientemente a quienes valoren un trato amable y respetuoso evitar este lugar, pues el malestar que se experimenta supera con creces cualquier conveniencia que pudiera ofrecer su proximidad geográfica